jueves, 15 de junio de 2017

Un mundo de sensaciones, 9 de Julio 2017

OnLINE
Un mundo de sensaciones
La mutación hace la fuerza en esta segunda temporada de Sense8, de Lana y Lily Wachowski, que, según Netflix, será la última.
En un avión a la India, Lana Wachowski rescribe el guión de la segunda temporada de Sense8, directo al set de filmación donde la están esperando. Los actores no la molestan, está a cargo de pilotear la dirección de esta nueva temporada sola. Su hermana y pareja creativa de siempre, Lily, ha abandonado el proyecto luego de que un periodista la hostigue sobre su reciente transición. Lily le explicó a su público con una carta politizada que se retira brevemente por motivos personales. Lana y Lily Wachowski, ambas orgullosas del amor que sostienen con sus compañeras cis de vida, directoras de Lazos ardientes, una de las primeras narrativas lésbicas con final feliz, la trilogía de Matrix, Cloud Atlas, entre otras, dieron a luz a su primera serie, Sense8 en el 2015, y recientemente se ha estrenado su segunda temporada. 
Sense8 es sin duda una obra queer. La crítica hetero ha dicho que hay demasiada agenda lgbt en detrimento de la historia a la vez que las personas lgbtiq militantes la han criticado. Es una de las series más caras de todos los tiempos con rodajes en ocho locaciones simultáneas. Esta temporada apuesta más al deleite en la música y la fotografía, con escenas a toda velocidad y mientras otras se demoran en una burbuja de intimidad para generar una afectación melodramática a las personas de su comunidad. Los sense son uno en ocho, son todos y uno a la vez, complejiza el concepto de narración como un juego de mamushkas rusas. Es cierto que los ocho sense participan del cliché sin rodeos, cada uno parece un estereotipo cultural con un registro de actuación acorde. Son flacos, hermosos, multiétnicos y el líder del grupo es el policía yanqui. Es cierto sí que el mensaje de es obstinadamente el amor: hacer el amor, celebrar el amor, luchar contra los miedos de amar. Pero en esta temporada fascinante el objetivo ya no es la presentación de cada personaje, importa lo que hacen. Lo que hace cada quien y lo que hacen en comunidad por sobrevivir. Los sense resisten a la caza comandada por los sapiens poderosos (cis varones blancos científicos con cara de Freud) o a las luchas libradas por  otros grupos de sense menos amigables (glamorosas hetero cis hermosas hiper sexuales). 
Las hermanas fabricantes compulsivas de ciencia ficción, han creado un nuevo tractor semiótico donde ya no estamos a imagen y semejanza. El juego de representaciones de las Wachowsky nos ampara otra vez y susurra para que podamos, entre tiros y patadas voladoras, descansar por la noche porque no estamos solas.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Madre e Ibsen, 11/11/2016

soy
VIERNES, 11 DE NOVIEMBRE DE 2016
TEATRO

Madre e Ibsen 

Imagen: Pablo Carabias
 
La madre es Maiamar Abrodos; el hijo es Peer Gynt. La versión de Juan Cruz Forgnone lee a contrapelo el clásico de Henrik Ibsen en el que la salvación de un antihéroe rural depende de la potencia femenina.
 Por Magdalena de Santo
El clásico Peer Gynt, de Henrik Ibsen, bajo la adaptación y dirección de Juan Cruz Forgnone, se sostiene por casi dos horas con destacado vestuario, variados recursos de dirección, nueve intérpretes y las peripecias del personaje romántico, un desesperado en perpetua búsqueda de sí mismo que en el fragor de su ego se las lleva puestas a todas.
Las creaciones de Ibsen, sin dudas influenciadas por el liberalismo de Stuart Mill y la madrastra de su esposa, la dramaturga ignorada Magdalena Thoresen, han sido catalogadas por más de un crítico como feministas. Se tiende a catapultar al dramaturgo de avanzada cuando se trata de constitución de personajes femeninos. Hedda Gabler o Nora Helmer son los célebres sujetos de la acción dramática, motores independientes que traccionan cada pieza. Más allá de los ríos de tinta que corren en relación a si el autor es o no es feminista, con Peer Gynt el procedimiento es convertir al campesino de poca monta en protagonista patético, en un anti héroe, en tanto su salvación depende de las otras. Las elecciones de Peer no lo redimen, por el contrario, sólo se salva por sacrificio de amor que hacen dos mujeres: su madre y su enamorada. Así, en manos de ellas, Ibsen daría un sutil paso a la agencia femenina transformadora del orden androcentrado. Aquí, la madre de Peer Gynt, Aase funciona como contrapunto antagónico del pueril retoño que se desvive por crear su propio reino a base de mentiras y copete. Aase, realista de las condiciones materiales en las que viven, busca protegerlo de las mil formas. Incluso, en la escena de su muerte, con la entrañable interpretación de Maiamar Abrodos, la obra llega a un clímax estremecedor: Aase con paciencia tierna, en su lecho de parca, trata de convencer al díscolo hijo que la deje descansar, sin embargo Peer Gynt (Federico González Bethencourt) aplastado por el dolor no puede dejar de fabular y llenarle los oídos de fantasías que arrullan su deceso. Maiamar Abrodos interpreta ese momento único con la eficacia y la veracidad que tienen las actrices enormes: “Hacerla en el proceso en el que me estaba mudando, que también que coincidió con la muerte de mi madre, fue un especie de purga. Doloroso, sí, pero muy liberador también”, agrega la actriz.
Maiamar Abrodos, con más de veinte obras estrenadas, además escenógrafa y vestuarista recibida en la Universidad del Salvador, también con decenas de producciones bajo la manga, docente en la Escuela Metropolitana de Arte Dramático (EMAD) y en Universidad Nacional de Artes, refuta la búsqueda de Wikipedia de su nombre: “actriz trans no soy, soy una mujer trans que es actriz, que es diferente. Actriz trans no existe ¿qué eso? Soy una mujer transexual que luchó bastante para que esto quede bien claro”. Su formación se remonta a 1993, pero aún con extensa trayectoria y poderoso despliegue, el acceso al mango como intérprete es una cuota pendiente. “No me llaman para actuar en el San Martín ni en el Cervantes, y en general cuando se me llama para un personaje siempre hay un cuestionamiento. El mundo del teatro sigue siendo demasiado encapsulado, pero por suerte una encuentra en este camino gente que no le importa determinadas cosas y puede ver a la actriz que trabaja. Eso es lo que me pasó con Juan Cruz Forgnone, el director de Peer Gynt”.
En honor al presunto feminismo ibseniano, pero sobre todo al transfeminismo local, la demanda por igualdad de oportunidades laborales para el colectivo trans en todos los ámbitos resulta una deuda tan bochornosa como la externa, que crece.
Miércoles 21.30, El Portón de Sánchez, Sánchez de Bustamante 1034.

lunes, 24 de octubre de 2016

Feminismo serial, 21 de octubre

soy
VIERNES, 21 DE OCTUBRE DE 2016
ON LINE

Feminismo serial

Tanto Netflix como AXN prometen el estreno de la tercera y última temporada de la esperadísima serie The Fall, que sólo tendrá cinco episodios. Gillian Anderson es una heroína solitaria contra la estupidez de género y su saña.
 Por Magdalena De Santo
La adorada Gillian Anderson, conocida por encarnar por más de una década a la agente Scully de los Expedientes Secretos X, volvió con uno de los personajes más feministas que se recuerdan en la TV. Según la propia Anderson, este personaje que viene haciendo desde el 2013 es su preferido, más todavía que la médica forense del FBI, híper racional de taco y hombreras en aquel contrapunto desbaratante de género con el sensible Mulder. Esta vez, Gillian deja el pelirrojo e interpreta a la blonda Stella Gibson -nombre inspirado en las guitarras homónimas según declara Allan Cubit, escritor y director de The Fall. La londinense, enviada a Irlanda del Norte a seguir la pista de una serie de femicidios, rompe la lógica del género policial y transforma el corriente asesinato de mujeres en una crítica a la misoginia. Entre el boom de series policiales con estas características -The Killing, Hapy Valley, Top of the Like-, The Fall es la reina. En efecto, una placa de Facebook en la página oficial de la serie incita a tomar los consejos del personaje: “Nosotras hemos elegido trabajar en una cultura masculina, patriarcal y paramilitar. No dejemos que eso nos venza”, le dice la superintendenta a su colega lesbiana.
Desde la primera temporada, Stella Gibson está sola. The Fall hace foco en la fortaleza precarizada de esta heroína. En su solitario poderío tuvo un intento de acercamiento con otra mujer: una patóloga súper mega sexy encarnada en la india Archi Panjabi. Además de ese besito interracial que calentó al pueblo lésbico y alegró a la militancia bisexual -recordemos que hace algunos años la propia actriz se estacionó en tal campo semántico-; Stella tiene una sexualidad activa: de vez en cuando se come algún mancebo, se los levanta, se los traga y los arroja a la estupidez de la que vienen. Tendrá sexo, pero no tiene amigxs ni familia. Vive entre oficinas, hospitales, autos y hoteles de la Irlanda del Norte. Es una heroína solitaria, feminista educada e intachable que lidia con la estructura de desigualdades.
Su obsesión y meta es hacer caer a Spector, el asesino, un rubio bobón relativamente lindo pero de difícil empatía -el actor de 50 sombras de Grey, Jamie Dornan-. No es un perverso con capacidades estrambóticas para el engaño y el escapismo. Spector es un tipo completamente superficial. Es asesino tibio, liviano sin el atractivo de un Hannibal o un Dexter. No, de hecho toda la tercera y última temporada, la superintendenta lo tiene atrapado y aunque la gata tiene al ratón, la novela continúa. Toda de The Fall, es el relato de la superintendenta Stella Gibson cargando sobre su camisa enjutada y con sangre las ansiedades masculinas. ¿Cuál es la rentabilidad de las grandes productoras para repartir crítica al sexismo al por mayor? ¿Corrección política? ¿Nuevos standards de perfección? Por lo pronto ya se ha anunciado que la serie termina acá.

martes, 18 de octubre de 2016

Las que buscan encuentran, 14 de octubre

soy
VIERNES, 14 DE OCTUBRE DE 2016
XXXI ENCUENTRO NACIONAL DE MUJERES

Las que buscan encuentran

¿Quiénes son las que van al Encuentro Nacional de Mujeres? ¡Feas, sucias, malas! Aquí, algunas instantáneas de una fiesta donde efectivamente se encontraron las travas, las tortilleras, las que luchan, las que gritan, las que quieren divertirse, las que no quieren más miserias del patriarcado.
 Por Magdalena De Santo y Paula Amarilla

1. LA MAQUINA LESBIANIZADORA

Los varones que tienen miedo de dejar ir a sus novias al ENM, hacen bien. El fenómeno entero resulta una cachetada a las lógicas deseantes que nos han enseñado. El ENM lesbianiza. Y el río Paraná es testigo. Además de la especificidad del taller de Activismo lésbico, lesbianismos o bisexualidades, persiste un modo de estar con las otras que la vieja Adrienne Rich denominó continum lesbiano. La ecuación radica en una solidaridad liberada del ojo censor que, en estos días de entrega absoluta a la experiencia aplanadora de serotonina, se traduce en estar sucias y malvestidas, hacerse tatuajes tumberos en la plaza feminista, abrazar los errores tanto como las pieles exudantes que se rozan, repetir la palabra lesbiana como el mantra de Macky Corvalán, compartir saberes de todo tipo: el maxikiosco con cerveza barata o el perfeccionamiento de métodos de orina callejera. Pasar la noche jugando futbol en el patio sin bandera, echarse a dormir juntas en el aula y por la mañana, cuando la ducha fría de una escuela es la única opción, aceptar el jabón que ofrece la compañera desnuda y estacionar la libido en unas tetas liberadas que más tarde caminarán juntas y multitudinarias.

2. TTT UNIDAS

Jackeline Romero Red Diversa Positiva y responsable nacional de diversidad de Corriente Nacional Martin Fierro fue la encargada de ser la coordinadora del taller nº 9 “Transexuales, Travestis y Transgéneros”. Dentro del ENM por segunda vez se realiza. Y en la puerta de la Escuela rebautizada hubo nada menos que 380 travas y trans copando la comisión. Lo sorpresivo es que en lugar de dividirse en dos o tres comisiones, las compañeras decidieron quedarse juntas. ¿Por qué? “Porque sintieron que unidas eran más fuertes, porque escuchándose todas y unificando su voz se hacían más fuerte”, en palabras de Jacky, que continúa “fue increíble, de modo histórico pudimos mantenernos unidas más allá de las diferencias institucionales y escucharnos”. Tanto es así que Jacky que le bajaba el aguante al activismo, salió con garra para seguir militando porque “ante la necesidad de la otra, la ayuda no se puede negar”. Marta, una trava que viajó con Malas como las arañas, cuenta sentirse dichosa de haber venido y risueña recuerda, “¿lo más divertido en el ENM? Prenderse un pucho con la Llama eterna de la Argentinidad como mechero”. Belgrano, chisteate esa.

3. PUNTO DE ENCUENTRO

La cita: avenidas Sarmiento e Illia, Rosario, 19 horas. ¿Por qué ahí? Girás la cabeza y lo ves: EL Mural de dos Mujeres chapando. El llamado Mural contra la lesbofobia fue aprobado por el Consejo Municipal en 2011 un 7 de marzo, en memoria de la Pepa Gaitán y por la visibilidad lésbica. Pero, ¿de qué visibilidad se habla? Si a menos de a 4 días de inaugurado el mural fue: ¡zás! pared blanca otra vez. Y luego de que la agrupación Las Safinas en 2014 lo volviera a pintar, varita mágica heteropatriarcal de por medio, blanco Ala otra vez. Sin darse por vencidas Las Safinas lograron este año con venecitas inmortalizar por fin el deseo tortón.
Y ahora sí se entiende por qué larga la marcha de orgullo torta, que se cante y se marche desde este bastión de perseverancia, que se abrace a la bandera y que el mural extienda y multiplique en carne torta lista para marchar y llevar su existencia bien presente por toda Rosario.

4. MARCHAR EN FESTIVALADA

Y la marcha parte, con la bandera del arcoíris larguísima ondeando, sostenida y agitada por nosotras, para inaugurar la 2da Marcha Torta para Les-Bi-Transbianas y heteroflexibles. Así, organizada por la agrupación Mala Junta redobla en cuerpos, porque frente a la primera del año pasado que no llegaba a las 300, esta vez somos más de 600. Las manos se alternan para aferrase a la bandera, los cantitos se multiplican llamando a amigas, madres, hermanas a sumarse al placer tortón. Aparece algún puto desprevenido que se confunde con la del Orgullo, sin caer que sólo era de tortas. Pero la marcha transcurre feliz hasta caer como estrella en su Festival Orgullosamente Torta en Plaza San Martín, centro neurálgico de la vida rosarina. ¿Quién recibe? La banda Las Frazadas del Medio Están Bajas cantando bolero “Enamoradas tú y yo” “Dime qué hacer, porque ya no quiero ser tu amiga, quiero ser tu amor”. El festi se llena con canciones de todo tipo: cumbia, electrónica, tango, bolero y reggaetón con Bife, Chocolate Remix, Las Taradas y más. Y de festival se pasa a festín que circulan: pelilarguis, de cortos, rapadas, rastas y cabellos multicolor. Donde la edad heteronormada del amor se evapora y pulula el amor antiage con intercambio de salivas, aprietes y saltando en un pogo que aúlla, baila y chapa. Porque como gritó entre canción y canción Noelia, una de las organizadora: “la única manera de juntar fuerza para seguir defendiendo nuestros derechos, para hacer visibles nuestras existencias es teniendo mucha fiesta, mucha alegría”. Y así seguimos rumbeando, encendidas a La Fiesta Torta, a un sótano hecho sauna de tanta calentura, un averno de placer que salta feroz hacia la calle, ocupándola cada vez más.

5. LA GRAN MARCHA Y LAS POCAS

En la mítica marcha de cierre del ENM, de más de cinco horas de paso continuo, no existe una columna bien grande de lesbianas de todo el país donde confluyan por ejemplo, distintas agrupaciones, partidos y activistas e independientes. Se pueden encontrar diseminadas en pequeños grupos, o dirigiendo la seguridad de su agrupación, llevando los palos enormes de las banderas del partido que sólo esos brazos robustos pueden mover, o también hiper encapuchadas con aerosoles, stenciles y los cuerpos pintados. Ese puñado de radicales que la Comisión Organizadora del ENM dijo en conferencia de prensa no poder hacerse cargo, probablemente eran las aguerridas que respondieron con alguna botella contra la yuta o quemaron unos cartones en la Catedral mientras los camiones hidrantes y las balas las esperaban. Es que dentro de protestas de mujeres, en las tareas de mayor riesgo y exposición encontrás tortilleras, como Lía Ghara: “Yo llegué tarde cuando la policía ya estaba perimetrando. Estaba detrás de un conteiner transmitiendo en vivo, me iba refugiando de árbol en árbol para cubrir y la bala me cayó de rebote, fue un corte nada más”.

6. TORTA LA QUE LEE

Nuestra lengua escrita con caligrafía feminizada por el proceso escolar se ha vuelto guerrilla de unos muros que gritan. Hasta la escritura de paredes metropolinatas es de hegemonía masculina que aclama expropiación de color magenta, violeta y el gran negro anarko. La revuelta de letra escupe en tamaño gigantográfico: “hacela corta, hacete torta” en un codazo de amigas que se felicitan y abrazan por semejante slogan. Otros trazos gritan con presión “concha con concha”; “las pibas nos queremos”; “antes torta que sencilla” haciendo de la creatividad de hagstagh un insulto sostenido para los chetos que comen el domingo feriado en la calle Pellegrini.
La estela de nuestro vandalismo son grafittis: marca registrada que el conservadurismo toma como carta de prueba indiscutible del salvajismo lesbiano. La huella persiste entrada la madrugada del domingo y los amargados bien vestidos no pueden evitar la interpelación; además de esos estragos de existencia y presencia ineludible de otredad interiorizada tienen que pensar ¿por qué “aborté y me hice torta”? Podrán seguir con sus esfuerzos, pero el gran afiche de la Pepa Gaitán pegado en las alturas no hay manera de arrancarlo, por más que lo intenten.

7. NI DIOS, NI PATRON, NI MARIDO

Adriana Carrasco lo resume en esta escena: “El domingo le cambiamos el nombre a la escuela donde se desarrollaron los talleres de temáticas lésbicas y trans. Por una intervención de Cuadernos de Militancia Lesbiana y compañeras Mala Junta, la Escuela Tte. Gral. Riccheri (ministro de Guerra de Roca y organizador del servicio militar) pasó a llamarse –al menos por un día– Escuela Virginia Bolten, militante feminista anarquista de Rosario, editora de la primera publicación feminista argentina, cuyo lema era ‘Ni Dios, ni patrón, ni marido’. En la puerta de la escuela soportamos el asedio de varones cis del Partido Obrero a las mujeres que ingresaban. Uno de ellos planteaba que tenía derecho a entrar. Que en un taller particular las compañeras hayan considerado pertinente que ingresaran varones trans -que no juegan en la relación de opresión de géneros el mismo rol que los varones cisgénero- es algo que se decidió adentro del encuentro. El asedio de estos varones a la organización de las mujeres habla por sí solo del papel social que cumplen”.

sábado, 1 de octubre de 2016

Nicole, no olvidamos tu nombre, 30 de septiembre 2016

soy
VIERNES, 30 DE SEPTIEMBRE DE 2016
A LA VISTA

Nicole, no olvidamos tu nombre

Todos los 25 desde hace tres meses unas veinte personas marchan para exigir justicia por Nicole Saavedra Bahamondes, asesinada por lesbiana, secuestrada y torturada durante días en El Melón, un pueblo cercano a Valparaíso. Lo que comenzó como un caso escalofriante en los medios ha quedado tras un muro de silencio. La Justicia no avanza, la prensa calla y el pueblo parece haber decidido olvidar su nombre.

 Por Magdalena De Santo
Estamos del otro lado de la cordillera, en Chile. Nicole Saavedra Bahamondes se junta con sus amigxs el viernes por la noche. Trago va, trago viene, risas, hasta que llega la madrugada y una despedida afectuosa en la parada del micro. Su camino es hacia El Melón, región de Valparaíso. Esa madrugada del mes de junio de este año Nicole quería volver a casa a dormir a pata ancha en la cama de su mamá. Jamás volvió a casa ni contestó el teléfono. La familia supo de inmediato que esto era un muy mal augurio: pegaron carteles informando su desaparición y a la comisaría.
De la ciudad de Quillota donde estudiaba, iba a bailar, tenía amigas y pensaba desarrollarse profesionalmente, a su pequeño poblado de El Melón son menos de 40 kilómetros. Nicole necesitaba llegar a casa y organizar la semana: tenía, por fin, turno para la operación del lunar, esa marca de nacimiento que le molestaba tanto. Además la carcomía el entusiasmo: había llegado el momento de aplicar los conocimientos de la Tecnicatura en Prevención de Riesgos en alguna fábrica de la zona. Por fin, las dichosas prácticas. “Lo aclaro porque no tenía intenciones de irse de su casa, como creen algunos”, sostiene María Bahamondes Bahamondes, su prima.
El Melón es una zona agrícola de árboles frutales dedicada a la cosecha y la minería donde Nicole no podía desarrollarse completamente por eso se trasladaba a Quillota; “La ciudad feliz” como le llama con jactancia cínica el Alcalde Luis Mella. La muchacha vivía con su mamá y conocía de memoria el camino que unía ambos puntos. En el hogar materno sólo eran dos porque el hermano mayor ya se había ido y el padre es del grupo de los ausentes. Ellas juntas estaban muy bien. Además con María a dos cuadras, la prima con doble apellido materno, la familia se completaba. “Nos criamos juntas debido que mi abuelita nos cuidaba porque nuestras madres son manas solteras y trabajaban”. Habitualmente Nicole corría para llegar y esperar con la comida a su mamá que volvía con piernas cansadas del trabajo en la polinización del tomate: todo para la hija, a destajo, para que la Nicole estudie; orgullo de una madre trabajadora único sostén de hogar. “Pero ahora para mi tía ya nada tiene sentido”, dice María.
El ojo de la Nicole siempre estaba revoloteando en el teléfono celular. Las amigas lesbianas y/o víctimas de abusos sexuales que viven lejos le escribían y ella con dedos rápidos las animaba a salir de la depresión. Muchas llegaron al velatorio con el dolor a cuestas, recuerda María. Nicole era adorada y adorable. Tenía veintitrés años. Sin polola estable. El 9 de agosto hubiera cumplido veinticuatro años, pero en su lugar, rosas azules en un cementerio, todos los 25 desde hace tres meses.

La muerte

“Yo busqué toda una larga semana a Nicole y me siento culpable de no haberla encontrado”, lamenta María. La encontró un paisano de Limache, una zona cercana. Los indicios del dolor y la tortura que sufrió Nicole resultan demasiado explícitos para negarlos: maniatada y con un golpe fatal en el cráneo. Para mayor evidencia, a metros del cuerpo todas las pertenencias de Nicole, no hay robo y quieren que se sepa. Según el forense, la data de su muerte es de sólo treinta horas pero la de desaparición es de ocho largos días. No hay que ser investigadora profesional para inferir que estuvo secuestrada bajo torturas lesbo odiantes todo ese tiempo. En la escena de muerte no hubo abogadxs de la familia, ni familiares. “Sólo la vimos al día siguiente cuando entregaron su cuerpo en el Servicio Médico Legal de la ciudad de Quillota. Ahí vi su rostro golpeado y sus manitos. Sólo la vimos su hermano y unos tíos. Su madre no la vio porque ya estaba muy mal de salud. El cajón de Nicole estuvo cerrado para que no se vieran los golpes que tenía.”

La continuidad de la violencia

“Acá ser lesbiana es muy mal visto y se burlan de ellas, Nicole sufría de insultos y varios niños le gritaban que la querían hacer mujer,” continúa su prima. A pesar de esto, con fortaleza, Nicole había encontrado el modo de evitar los infiernos de pueblo chico. Con celulares y viajes en micro a la ciudad se mantuvo en continua rebeldía. “El año pasado estaba con un amigo en un parque y vino un punk a hablar de sus ideas y le pegó. Le dejó toda la cara morada. Le pegó patadas en guata, cabeza, rostro y el muy maldito andaba con bototos (borcegos). Ella puso la denuncia en contra de él pero no sé si la retiró porque éste la molestaba constantemente para que la quitara” afirma María. La Policía de Investigaciones de Chile (PDI) sabe del acontecimiento y ha hecho su pesquisa, pero hasta ahí llega la información. Todo lo demás relativo al caso se mantiene hermético, incluso para lxs familiares. No hay responsables del crimen, sólo antecedentes de odio.

Hermetismo

“Aún no hay claridad sobre sospechosos, ni móviles. La familia está consciente de que el trámite es lento”, expresa para al suplemento Soy, Daniela Andrade, vocera de Movimiento de Integración y Liberación Homosexual, (Movilh) uno de los organismos defensor de los derechos lgbt en Chile. “Con otros crímenes de odio se ha avanzado sumamente rápido y encontrado culpables, con los femicidios también en menos de un mes ya se tiene alguna pista. Este es caso va muy lento y nosotras estamos extrañadas de que no se esté dando ningún tipo de información”, nos dice también la Directora de la Agrupación Lésbica Rompiendo el silencio, Erika Montecinos, única agrupación lésbica institucionalizada del país.
Al mismo tiempo, distintas compañeras que se nuclean en activismos nómades y sin financiamiento nos cuentan su perspectiva. Jocelyn Muñoz, activista lesbiana de Valparaíso, analiza: “causó un primer impacto pero luego hubo un rápido bloqueo del caso, no solo a nivel mediático sino inconsciente: mucha gente olvidó rápido el nombre de Nicole o minimizó datos importantísimos al momento de comentar el caso; cuestiones como el secuestro, golpiza o el hecho de que fue un crimen de odio parecen no estar en el discurso cotidiano”
En este sentido, parece que el mecanismo disciplinante del crimen de odio ha logrado su eficiencia en términos de negación colectiva. Paula Correa, feminista quillotana del colectivo Fisuras, argumenta: “es súper difícil digerir que podría ser cualquiera de nosotras. Sus amigas en la mayoría son chiquillas y digo chiquillas porque son jovencitas lesbianas y trans; me parece que el negarlo es también negar que podría haber sido cualquiera de ellas.”

¿Qué se hace?

Uno de los logros que se han conseguido fue tipificar el caso de Nicole como femicidio, “logramos que el Ministerio de la Mujer se pronunciara. Fue un gran logro porque hay mucha controversia de tipificar los crímenes a lesbianas y/o trans como femicidios porque según la definición legal tiene que venir de una relación de pareja heterosexual”, afirma Erika de Rompiendo el Silencio. ¿Y por qué hay tanta reticencias desde la fiscalía para que participen las organizaciones? “Porque las organizaciones sostenemos la única teoría de que se trata de un crimen de odio, mientras que la fiscalía argumenta que no se sabe cuál fue la motivación y que podemos contaminar la investigación”, continúa.
Mientras se despliegan las acciones legales, lxs familiares afrontan el duelo y la prensa chilena respeta el silencio de la Policía de Investigaciones, los bloques disidentes y/o feministas insisten en mantener viva la memoria pública, exigir justicia y reparación con duelos colectivos para afrontar la pérdida. “Acá se están organizando velatones en la pileta frente a la Plaza Aníbal Pinto en Valparaíso. Además se está armando una publicación con poesía y escritos contra el régimen dictadura que nos mata. Sé que algunas han organizado fiestas para reunir fondos en pro de la familia” comenta Joceylin Muñoz. “Poco después del crimen se hizo una marcha convocada por la familia y amigxs. Desde ahí hasta hoy la recordamos cada 25 cuando marchamos en silencio. Colgamos su silueta al pecho vestidas de negro, con un cartel que dice ‘todas somos Nicole’. Marchamos aproximadamente 15 o 20 personas –no más que eso– mes a mes, en una ciudad como Quillota con 90.000 habitantes” declara Paula Correa.
El 9 de Julio se conmemoró el día de la visibilidad lésbica en Chile puesto que reivindica la creación de la primera organización lésbica Ayukelen, reunidas a partir del asesinato a Mónica Briones en 1984. Esta vez en el día de la visibilidad no hay festejos. Al crimen de Mónica y Pepa Gaitán se suma Nicole Saavedera Bahamondes de veintitrés años, asesinada por lesbiana un 25 de Junio de 2016. Pasaron tres meses y el silencio continúa. Nosotras no podemos olvidar.

martes, 26 de julio de 2016

La Familia en el blanco, 22 de Julio

soy
VIERNES, 22 DE JULIO DE 2016

La familia en el blanco

En el último trabajo performático del colectivo Plataforma Proyectil, la normalidad se va minando por la propia cultura popular: desde ALF hasta el grito nacional de pobreza en Esperando la Carroza y Los Locos Adams.
 Por Magdalena De Santo
Desde el ingreso se participa del ritual tecnológico. Es como estar en una función del Planetario. En esta cúpula particular se proyectan una constelación de imágenes que han formateado nuestro ADN sobre el concepto de familia tipo: blanca, heterosexual, la nena y el nene. La sonrisa de la Novicia Rebelde y de Hyde te dilatan las pupilas. Hay humo, palo santo además de proyecciones digitales y analógicas, efectos de cristales, linternas, cámara miscroscópica y sintetizadores funcionando en simultáneo. Operan tres muchachos con overol que juegan felices constituyendo la atmósfera singular. Al fondo, una mujer vestida de chamana pop -otra de las artistas invitada Vero di Michele- canta a la perfección. El sonido del sintetizador con voces humanas y post humanas en perpetua reiteración de imágenes proyectadas te llevan al transe. El éxito de la normalidad se va minando por la cultura popular: el extraterrestre ALF, el afroamericano Arnold, el grito nacional de pobreza en Esperando la Carroza, Los Locos Adams, son parte del background que opera en el sinfín de nuestras asociaciones inconscientes. Estamos atrapados en un loop. Estamos en una performance. Estamos en “La familia es diversa. Toda Familia es un acto político”, el nuevo trabajo de Plataforma Proyectil.
La propuesta “La Familia es Diversa. Toda Familia es un proyecto político” se teje dentro del ciclo que curó Maruja Bustamante, y que durante todo el 2016 tendrá distintas intervenciones artísticas y teóricas de distintos colectivos en el Centro Cultural Rojas. En este ciclo denominado “Familia”, a Nicolás Alvarez, Joaquín Ostrovsky, Sofía Alurralde gestores de Plataforma Proyectil les interesó “Poner en juego el clásico concepto humanista y pacifista que plantea que todos pertenecemos a la misma familia”. Es una ceremonia contemporánea, o dicen desde Plataforma Proyectil “un electro-ritual: apelamos al instinto previo a la palabra, que une en un plano abstracto y universal”. Será por ello, que al final de la presentación se borran las fronteras entre público y performers para juntarse al fondo y jugar, entre luces y sombras, a la danza libre. Al menos, esta vez.
Jueves, a las 19.30, C. C. Rojas, Av. Corrientes 2038.

Rituales, 22 de Julio 2016

soy
VIERNES, 22 DE JULIO DE 2016
TEATRO

Rituales

Después de casi veinte años de impulsar colectivos teatrales y artivistas, Clodet García presenta Desnacida, su primer trabajo solitario, y cuenta por qué esta obra es una cita obligada para todas las amantes.
 Por Magdalena De Santo
Suenan los aplausos desde el fondo del restaurante de Pan y Arte. Un montón de lesbianas en mesa extendidas ocupan el fondo y aplauden la llegada triunfante de la que recién baja del escenario. Es el ritual después de la función del reestreno de Desnacida. Comer, beber, abrazarse, hablar de los momentos plenos de la obra y de los imperceptibles errores que el público jamás detecta. Clodet García, la mujer orquesta del espectáculo, actriz, dramaturga y directora, fija una entrevista con SOY. "Pero sí, si no hay modo de que mi teatro no sea lésbico como tampoco hay modo de que mi personaje no sea gorda", comenta Clodet. Abrazo, beso y vuelve al centro de la mesa entre los sonidos de chinchín y vozarrones por esta tercera temporada a sala llena.
Desnacida es una obra de autora porque aparece íntegra: concepto, puesta y abordaje actoral. Se trata de un unipersonal que cruza el exilio, la visibilidad y una existencia que desborda. La obra no tiene relato, sino mas bien "Un canto a la existencia cuando una siente que no existe". En la pieza dramática, una mujer sólo vive en y por el teatro. Relata su frágil existencia en la ficción ¿qué es de ella cuando se apaga la luz? El linaje de las desnacidas, las exiliadas del ser, se remontan a Lilith, la expulsada del paraíso, la olvidada que puede devenir en reptil seductor por habitar lo indebido. Se trata del primer trabajo solitario después de diecisiete años de coordinar colectivos teatrales. Y llegó el día. "Me dije, bueno, pará. Algo de mi propia singularidad queda escondido en estos grupos. Si se ha invisibilizado los nombres de mujeres y lesbianas históricamente y yo quedo subsumida en lo grupal, le estoy haciendo el juego al patriarcado. Así que me animé a hacer Desnacida"

Hablando de nacimientos, ¿Clodet es tu nombre de nacida?

–No, es el nombre que me da el teatro. Me lo pusieron a los 17 años mis amigas y amigos del teatro. Clodet en algunos lugares es nombre de mujer y en otros de varón, en algunos lugares es apellido. Soy este nombre, el otro para la medicina y la policía. Aunque con ganas de ponerlo en el documento, porque mi nombre anterior me raya porque representa a la niña sobreadaptada por fuera y frustrada por dentro.

¿Ese grupo que duró de 14 años, Teatro de la Tierra, dónde estaba? Nunca lo escuché…

–Tercer cordón, en un galpón en Adrogué. Pero en el culo de Adrogué. Era una decisión política habitar esa periferia. Pensábamos que si no venían a vernos, mejor. Hay años de investigación sin registro ni fotos.

¿Hacían teatro y no querías que las vayan a ver?

–Que vengan los realmente interesados. Teníamos una concepción de lo secreto, de lo clandestino. Éramos parte de una red de teatros clandestinos, los espacios eran garajes, habitaciones…

Esto, pre-Cromañon…

–Sí, en los 90. Toda esta apología de lo secreto me dejaba en contradicción con el mundo, con lo que pasaba en términos colectivos amplios. Ahí arranco en paralelo con el artivismo.

¿De qué se trata esto del artivismo?

–Que cualquiera que decida hacer un activismo a través del arte, puede.

¿Y qué hacen?

–En mi caso no se trata de llevar una idea y representar algo, sino que mujeres, lesbianas, feminidades nos empoderamos en una acción. Pero no estamos representando nada, armamos nuestro ritualcito.

¿Y quienes son las artivistas?

–Cualquiera puede serlo. Con Mujeres de Artes Tomar, que es el grupo de artivismo que llevan adelante Claudia Quiroga y Sandra Posadino, no trabajamos con las feministas rabiosas, trabajamos con algunas mujeres que en la puta vida se imaginaron que iban a estar despeinadas, transpiradas y aullando en el medio de la calle.

¿Y sino es representación, qué buscan con esas intervenciones?

–Estar en este cuerpo, estar con estas otras y que no quede afuera el deseo. Porque la sociedad todo el tiempo nos fuga. Y si tenés un cuerpo no normativo, y si tenés un cuerpo normativo también porque implica una carga pesadísima, pero con un cuerpo disidente, ni te cuento.

¿Cómo circula el deseo?

–Y… la vincularidad entre quienes hacemos teatro es fuerte. Las pasiones, los dolores que se nos desatan son fuertes.

¿Tu manera de coordinar grupos de mujeres es distinta al legado que dejaron tus maestros?

–Cuando arranqué me di cuenta de que tenía otros tiempos y otras maneras de los que me habían enseñado. Aprendí que romper con lo jerárquico no es lo mismo que la diferencia de roles. Limpiar el agite de los vínculos entre mujeres, sobre todo cuando estamos lesbianas y hay amores.

¿Qué entedés por un quehacer lésbico?

–Hacer lésbicamente la vida tiene que ver con pararme entre pares.
Desnacida. Domingos a las 21, Pan y Arte, Boedo 876.